19 may 2011

En un nuevo primero de mayo: Más que nunca es necesario sembrar proyecto popular

En un nuevo primero de mayo no pretendemos señalar una vez más los motivos que permiten que este día se reivindique en el calendario como nuestro día, el día de los trabajadores y trabajadoras. Bastará recordar que si es feriado es gracias a las luchas, por justas reivindicaciones, que paralizaban año a año la producción ejerciendo un poder que los poderosos no podían controlar. En la historia ha sido una fecha de movilización y lucha, jamás de fiesta o celebración.
Los trabajadores a lo largo de la historia han luchado por una vida digna y feliz, y por ello han levantado las banderas de una transformación radical como el camino para llegar a esa felicidad, han sido alegres constructores de un proyecto popular que nos permita tener una patria donde nuestros hijos e hijas crezcan libremente, sin las ataduras del mercado, sin los grilletes del patrón. En esa senda las dirigencias sindicales han asumido la labor entregada por sus pares, viviendo y luchando junto a sus hermanos de trabajo con quienes comparten turnos y labores.
Hoy la situación es distinta. Las trabajadoras y trabajadores, producto de una larga noche dictatorial, de la precarización de nuestras vidas y de una nefasta política de atomización, nos vemos aislados. El individualismo neoliberal impuesto nos insta constantemente a la reclusión, a alejarnos de los espacios de construcción. Ese escenario ha sido propicio para la transformación de las dirigencias sindicales en reproductoras de las políticas del estado, elevándose muchas de esas dirigencias como burocracias alejadas y ajenas a nuestra realidad, esquema planificado y utilizado por los poderosos.
Ya no basta con marchar año tras año solicitando a las autoridades de turno que nos den un sueldo justo y un trabajo digno. Debemos avanzar de la lucha económica a la trinchera política, hemos de ser alegres constructores y constructoras de un proyecto popular, que se sostenga en un trabajo de base alejado de los partidos y dirigentes políticos que han servido a los patrones perfeccionando el sistema neoliberal, que nos abra al camino de liberación. Sin ese proyecto nuestros destinos seguirán atados a las decisiones de los empresarios y los inquilinos que habiten el estado.
Para terminar con la injusta subcontratación que genera trabajadores de primera y segunda categoría, para que nuestros sueldos no nos obliguen a endeudarnos para vivir y educarnos, para que la mujer trabajadora sea respetada y tenga un posnatal invariable que permita acompañar a los hijos en sus primeros meses. Nuestro deber es prepararnos; rearmarnos políticamente y volver a ser militantes de la vida, volver a ser ejecutores y defensores de un proyecto de las y los trabajados junto a los diferentes actores del pueblo en lucha.
Es por eso que creemos que las demandas hacia el estado y los empresarios no son suficientes, también han de ser hacia nosotras y nosotros mismos: hacia un compromiso con el proceso revolucionario que esta sociedad requiere. Para ello tenemos que recuperar nuestras organizaciones sindicales, barriales y estudiantiles; reinventarlas, coparlas y ponerlas a disposición de un proyecto popular.
La construcción de un proyecto de poder desde y para el pueblo es la única garantía de un futuro digno para nuestras familias. Solo siendo participes de dicho proceso de transformación terminaremos con la subcontratación, los bajos sueldos, la explotación y opresión que de forma cotidiana respiramos en cada turno en nuestros trabajos. Defendiendo férreamente los derechos conquistados con años de lucha de nuestros padres y madres, forjando sueños y tejiendo lazos de unidad hemos de andar a paso firme en nuestra senda de liberación.


Sembrando proyecto popular

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