17 abr 2013

Corea del Norte: Poder disuasivo y defensa nacional

Por: Valentín Valdés

Las relaciones intercoreanas son de suma relevancia para la estabilidad regional asiática, ambos países han mantenido durante más de cincuenta años un estado de guerra permanente, que se ha cristalizado en varios sucesos que han puesto en peligro la débil estabilidad de la península y, con ella, la economía y política mundial.

Esta escena atípica en el contexto internacional del siglo XXI, es de relevancia mundial ante el poderío militar de los Estados involucrados, los cuales poseen armamento nuclear que permite una disuasión mutua: equilibrio de poder. A pesar del equilibrio militar y la no confrontación armada en gran escala, se lleva una guerra subterránea sumamente potente, la ideológica.

Entender el conflicto norcoreano es intentar vislumbrar acontecimientos fuera del contexto mundial, donde el poder militar es el único garante para la sobrevivencia de la RPDC, ante la constante amenaza y provocación de las fuerzas imperialistas que se dan en la península.

Las relaciones intercoreanas han empeorado desde la guerra de Afganistán y el quiebre de la mesa del “diálogo a seis bandas”; los conflictos van en aumento, elevando la tensión y el riesgo de una guerra entre las Coreas. La belicosidad de la República Popular y la incertidumbre de su programa nuclear, le dan una ventaja sobre la región, ya que esto le permite continuar con su proyecto político, social y económico en su territorio sin intervención extranjera. La semántica confrontacional contra EEUU y Corea del Sur, sumando la profundización del programa nuclear, son una muestra de la desconfianza existente y el peligro de un enfrentamiento militar que podría abarcar escalas inesperadas. A todo esto, se le agrega el intercambio comercial y militar de RPDC con países considerados “patrocinadores del terrorismo internacional” por parte de Occidente.

Ante la imposibilidad de lograr detener el programa soberano de la RPDC y la incertidumbre de las reacciones de Corea del Norte, es que el sistema internacional ha procurado sancionar a ésta por las distintas violaciones internacionales relacionadas con pruebas nucleares que profundizan la inestabilidad regional. El Consejo de Seguridad de la ONU ha sancionado en reiteradas ocasiones a Corea del Norte, pero poco resultado efectivo ha tenido sobre detener las pretensiones de la República Socialista.

En 2010 fue el clímax del recrudecimiento de las relaciones intercoreanas, ante dos acontecimientos que marcaron un enfrentamiento material entre ambas: uno, el hundimiento de un buque surcoreano Cheonan, dejando un saldo de 46 muertos y, el otro, el bombardeo de la RPDC a la isla surcoreana de Yeonpyeong. Los acontecimientos producidos durante el 2010, nos demuestran claramente que la RPDC busca la utilización del hard-power como herramienta disuasiva en la península, pero que a su vez, los ataques y enfrentamientos son de pequeña escala en comparación a la semántica utilizada por ésta.

Esta forma de actuar se debe interpretar como una forma de llamar la atención al sistema internacional y que, en el mejor de los casos, se traduzca en apaciguamiento mediante la ayuda humanitaria, en otras palabras, una salida política de la crisis.

La crisis actual de la península agrupa a varios actores que son de relevancia, tales como China, EEUU, Corea del sur y la RPDC. Todos estos tienen distintas visiones y formas de manejar a Pyongyang. Tenemos por un lado el imperio Estadounidense, ocupando militarmente durante más de 50 años la parte sur de la península, lo que impide cualquier intento de negociación política-pacífica en la resolución de conflictos y la reunificación coreana, producto de la dominación, instauración y prohibición de estas instancias, por medio de la imposición liberal/capitalista. Los movimientos del imperio se han basado en tres políticas, cuyos objetivos son: la de contención del régimen e impedir que se expanda tanto en lo ideológico, como en una expansión al sur en términos de régimen político. Para cumplir ambas tareas se han implementado tres procesos. El primero, proveniente desde la Guerra Fría, que es la deslegitimación ideológica mediante el bombardeo de propaganda, difundiendo mentiras tales como“El régimen de los Kim”, “Canibalismo diario”, “Fusilamientos a deportistas por perder en competencias internacionales”, “Campos de concentración” o “Totalitarismo stalinista”; todas estas jamás han sido comprobadas empíricamente y sólo se han basado en versiones de personas que no pueden revelar sus fuentes, al más puro estilo conspirativo; otras fuentes son las radios libres, las cuales fueron implementadas por EEUU en Asia en los años 60, para detener el avance de las guerrillas y las ideas de liberación socialistas. Segundo, las bases militares instaladas en el sur de la península y Japón son parte de la política de contención y, por último, la disuasión activa –implementada desde la administración Bush y continuada por Obama- que se basa principalmente en ejercicios militares en la frontera de ambas Coreas, lo que constituye una clara provocación por parte de Corea del Sur y EEUU.

La política exterior de la RPDC tiene como eje principal el fortalecimiento militar como mecanismo de autopreservación, esto le ha valido el aislamiento político, comercial y militar con el resto del mundo. Los países con los cuales tiene distintos niveles de relación, son Siria, Irán, Cuba, Rusia, China, Alemania, Inglaterra, Brasil, entre otros. El intercambio económico principalmente es con Siria, Irán y China. Esto permite un cierto blindaje a la RPDC, teniendo en cuenta una utilización mutua de carácter de preservación e impedir la hegemonía de EEUU en esa zona de Eurasia, salvaguardando los intereses de China y Rusia. Estos dos últimos países, a menudo son descritos como los principales aliados del régimen, lo cual alude a una hipótesis infundada de acercamiento político estratégico o pactos de cooperación, que permitirían una tercera Guerra Mundial. Tal hipótesis es totalmente falsa, dado que un acontecimiento de guerra en la península coreana no es conveniente para ningún Estado, esto implicaría la destrucción de la RPDC, el quiebre hegemónico de China en la región, una reunificación fallida de ambas coreas, y la imposición político, económico y militar de potencias occidentales. Geopolíticamente tendrían aislado a Rusia, China e Irán. Y un desastre económico, por el nivel de destrucción mundial ante el poderío militar del norte, entendiéndolo bajo el contexto de una interconexión político y económico a nivel mundial.

El actual clima de beligerancia que se vive en la península coreana, es importante tener en cuenta la implicancia del nuevo Secretario General del Partido de los Trabajadores de Corea, el recientemente asumido Kim Jong Un, quien, continuando con la tradición de la República Popular, donde el fortalecimiento del aparato militar es fundamental como pilar del Juche, ha realizado una nueva prueba nuclear subterránea en febrero del presente año. Como era de esperar, este hecho puso en alerta al mundo ante el constante perfeccionamiento del armamento nuclear de Corea del Norte y también, puso en jaque al imperialismo y los títeres de éste en el escenario mundial, ya que se imposibilita la invasión, como ocurrió en Libia, o una intervención indirecta, como está pasando con Siria. En ese escenario, al imperio Estadounidense no le queda más camino que el de las sanciones políticas y económicas a través de la ONU, para enfrentarse a Corea del Norte.

¿Cuál es el principal objetivo de RPDC? Establecer una mesa de diálogo con la cual obtener beneficios económicos, tales como ayuda alimentaria, deslegitimar a la ONU ante las condenas internacionales infundadas, cohesión ideológica interna ante la amenaza externa y dar entender a la comunidad internacional que las sanciones no producen el efecto deseado y que las instituciones internacionales son profundamente ineficaces al buscar el derrumbe de Corea del Norte por medios no militares.

Por último, cabe reflexionar cuál es la real amenaza para el mundo, si lo es la construcción de socialismo, donde el armamento es utilizado como método defensivo ante la constante amenaza de invasión y ataque por parte de EEUU y sus aliados, o aquellos países occidentales con armas nucleares que han invadido y saqueado durante más de doscientos años a los países subdesarrollados bajo sus propios intereses económicos y políticos, dejando un legado de guerra, muerte y tortura en la mayor parte del mundo y sus nefastas políticas económicas y sociales en beneficio de las élites nacionales e internacionales, que hasta el día de hoy se han mantenido en contraposición a los intereses de las trabajadoras y trabajadores de nuestros pueblos.

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